| Golpeado
en su adolescencia con la poliomielitis y ya entonces afectado
con discapacidades congénitas, superó todas ellas y siguió
adelante para adquirir la vasta educación necesaria para prepararse
en el trabajo de su vida: La Sanación Hipnoterapeuta.
Erickson
padeció problemas físicos durante toda su vida y sufrió un
segundo ataque de polio cuando tenía 51 años, algo muy extraño
ya que un primer ataque confiere inmunidad. Su resistencia
de mente y cuerpo y el rechazo de toda autocompasión, le permitieron
vencer este nuevo ataque y proseguir el papel de "Sanador
Herido", como a menudo se llamaba a si mismo. Del éxito en
transmitir esta actitud a aquellos que trataba, determinaba
que era capaz de curarlos o bien de ayudarlos a aceptar que
no podían ser curados.
Erickson
nació en 1901 y murió en 1980 mientras redactaba sus memorias.
Su padre vivió en Wisconsin tratando de vivir combinando el
trabajo en la granja y en un hospital mental. Decidió marcharse
y trasladarse con su familia 2.000 millas a través de las
llanuras y las rocosas a un campamento minero al oeste de
Nevada. Allí vivieron en una cabaña con suelo de tierra y
una montaña como pared trasera. Aquí, Miltón Erickson, nació
y pasó sus primeros años, en estos territorios fronterizos
el joven Miltón aprendió a transformar las adversidades y
las barreras de la pobreza en fuerza de carácter y en una
extraordinaria habilidad para relatar las necesidades de otros.
Su padre se rindió y volvió con su familia a la granja de
Wisconsin.
Erickson antes incluso de su encuentro con la polio, era ciego
para el verde y el rojo, no distinguía tonalidades sonoras
y acusaba una severa dislexia. La superación de esta última
fue de alguna manera indicio de la posesión de una habilidad
excepcional del uso de trance autoinducido.
A
los seis años, mientras su frustrado maestro trataba de hacerle
ver la diferencia entre la letra "M" y el "3", experimentó
una repentina, momentáneamente cegadora iluminación visual
en la que las individualidades de cada una se le hizo tan
evidente que nunca volvió a tener dificultades con estos u
otros caracteres alfabéticos o numéricos. Se trataba de un
fenómeno de autohipnosis, su cortex se estaba centrando tan
intensamente en la búsqueda de la respuesta al problema planteado
por su maestro, que sin saberlo, se autoindujo un trance en
el que fue capaz de llegar a la solución correcta con tal
brusquedad que tomó la forma de un destello luminoso. Había
así demostrado una capacidad inusual para la autohipnosis,
aunque muchos años antes de que se diera cuenta del valor
práctico que tendría en la hipnoterapia.
Este
fenómeno se repitió en su segundo año en el Instituto, cuando
en una ocasión similar se deshizo de los restos de su disfunción,
que le imposibilitaba usar el alfabeto como una herramienta
de búsqueda secuencial de palabras en un diccionario. Hasta
entonces, debía ir columna por columna hasta encontrar la
deseada. "Pero sólo pensad", diría más tarde, "que cantidad
tan grande de conocimiento adquirí al leer todas esas palabras
durante años".
A
los diecisiete años, el ataque de parálisis le incapacitó
físicamente. No podía ver ni mover sus ojos, podía hablar
con dificultad, su oído, extrañamente, se había aguzado, pero
no podía mover ninguna parte de su cuerpo. En aquellos días
no había posibilidades de rehabilitación y se podía haber
resignado a una vida de invalidez sin esperanza, pero se empeño
en rehacer su camino usando al límite el resto de las facultades
que aún poseía.
Se
concentró, en primer lugar, en el uso de su "nuevo" oído,
identificando todos los sonidos de la casa y de puertas determinando
quien los hacía, a que distancia, que hacían y con que humor.
Después examinó las ventanas con los ojos, moviéndolos de
lado a lado, tanto desde la cama como desde la mecedora en
la que su familia le dejaban. Otra vez e inadvertidamente,
la intensidad de su concentración en la ventana y la autosugestión
de que sería capaz de alcanzarla y mirar afuera le estaban
induciendo al proceso autohipnótico. Un día se dio cuenta
de que su cuerpo comenzaba a actuar de acuerdo a sus dictados.
Estaba balanceando la mecedora, moviéndola hacia la ventana.
Entonces
empezó a recordar con exactitud como había usado sus dedos,
manos, pies, al agarrar herramientas, trepar árboles, caminar,
le dijo a sus miembros que hicieran los mismos movimientos
otra vez y poco a poco lo hicieron. Observó como su hermana
pequeña aprendía a ponerse de pie y andar, como usaba varias
partes de su cuerpo para balancearse y poner un pie frente
al otro. En 11 meses Erickson había recuperado la habilidad
de andar (aunque todavía con muletas) y hablar claramente
y reanudo sus clases en el instituto.
Se
graduó a los 18 años y se tomó un año para ganar dinero para
pagar la matrícula de la Universidad de Wisconsin, trabajando
en una tienda de conservas. En 1921, al término de su primer
año, todavía se sentía débil físicamente y necesitaba las
muletas. Decidió que debía fortalecerse y anunció a sus padres
que se embarcaría en una excursión río abajo a lo largo del
Wisonsin durante dos semanas. Finalmente el viaje duró 10
semanas, recorriendo el río también corriente arriba y sumando
un total de 1900 km. Ya no necesitaba muletas y podía remar
vigorosamente con ambos brazos. Regresó robusto, confiado
en si mismo, orgulloso y ansioso por comenzar la preparación
de lo que decidió sería su profesión: médico.
Poco a poco Erickson se sintió atraído por el estudio de las
enfermedades de la mente y la psique, además de las del cuerpo.
¿Acaso no le había enseñado su propia experiencia como el
cuerpo podía ser curado a través de las sugestiones de la
mente?. Todavía no comprendía que había estado usando la autohipnosis
de forma muy efectiva pero se le hizo claro, una vez comenzó
a estudiar hipnotismo bajo la tutela de Clark L. Hull, que
sería conocido más tarde por sus cursos de hipnosis que impartió
en Yale.
No
obstante Hull era de la antigua escuela de hipnotizadores,
consideraba a sus sujetos como objetos de laboratorio, sin
sensibilidad para diferenciarlos como personas, suponiendo
que responderían de manera idéntica a la inducción. Erickson
comprendió rápidamente lo falaz que resultaba este planteamiento,
percibiendo que la gente respondía de maneras muy variadas
a la inducción. Diferían tanto en el grado de trance al que
podían ser inducidas como al comportamiento que seguían de
acuerdo a las sugestiones del hipnotizador (u órdenes como
Hull las llamaba). Se dijo a si mismo que cuando comenzara
a practicar la hipnosis, lo haría en un "sentido naturalista,
permisivo e indirecto".
Erickson comprendió que el sujeto no debía ser intimidado
por un terapeuta autoritario y dominante sino inclinado a
aceptar la hipnosis como un método natural de ayuda ante las
enfermedades del ser. Los mejores resultados, constató, se
daban cuando se llegaba a la inducción de manera indirecta,
mientras se estaba hablando sobre algo sin relación con el
problema.
Dos ejemplos de sus últimos casos son especialmente ilustrativos:
CASO
1
Un
cardiólogo le envío un hombre de edad que había tenido varios
ataques graves de angina de pecho, si bien el estado de su
corazón no era malo. "Tiene estos ataques por el miedo que
le causan", explicó el cardiólogo, "no porque exista una causa
física que los motive y se esta matando sin necesidad porque
tarde o temprano uno de estos episodios causará un ataque
al corazón. Mira si puedes sacarle este miedo".
Habiéndose
informado previamente de que el hombre era judío y un devoto
practicante, Erickson le recibió con una larga arenga sobre
el ateísmo del mundo actual y como las generaciones mas jóvenes
estaban olvidándolo todo sobre las creencias religiosas de
sus mayores. Es bueno, en cualquier caso que algunos como
usted todavía mantengan las tradiciones. Tomar parte en el
servicio del Sabbath en el atardecer del Viernes, señaló,
era tan importante que uno no debía prestar atención a otra
cosa en ese momento. Así despidió al enfermo de angina, que
asentía mostrando su acuerdo y sin darse cuenta de que no
se había tratado su verdadero problema. Sin embargo la sugestión
había sido implantada, durante la observancia del Sabbath,
no debía permitir que su oración se distrajese con nada, ni
siquiera por angina de pecho. Y no tuvo ningún ataque en el
Sabbath ese fin de semana o un día después. Cuando se lo comentó
a Erickson en su siguiente visita, Erickson le sugirió que
tal vez debería concentrarse en el Sabbath, para la completa
erradicación del mal, a mediados de semana. En esta ocasión
el hombre pasó una semana completa sin sufrir un ataque y
pronto se liberó completamente de ellos.
Había
algo, afortunadamente, más importante que la angina y Erickson
tuvo éxito transfiriendo totalmente su atención a través de
la sugestión hipnótica.
CASO
2
En
este caso el tópico alternativo no resultó tan evidente, pero
Erickson dio con el. Una mujer joven cuya madre, abuela y
bisabuela habían muerto a los 22 años de una enfermedad coronaría,
fue a ver a Erickson contando que cumpliría 22 años en dos
meses y que de la misma forma estaba destinada a morir a esa
edad. Erickson no trató de disuadirla de esta creencia (había
visto, durante sus años de estudiante de medicina, morir a
un hombre en el momento exacto en que lo dijo y sin padecer
síntomas físicos). Le dijo a su joven paciente que asumía
que le había visitado para ver como podía ayudarle ha resolver
los preparativos necesarios. "¿Qué", se preguntó, "había hecho
ella en ese sentido?".
Le
dijo que se estaba asegurando de dejar pagadas sus facturas
antes del fatal desenlace. Seguramente no moriría sin haber
pagado todas sus facturas. Entonces Erickson comenzó una discusión
sobre los métodos de cobro de varias compañías y sus diferencias.
A algunas les gustaba recibir una tanto a primeros de mes,
algo más el 15, otro tanto a fin de mes; otras te daban un
periodo más corto algunas uno más largo antes de considerar
la deuda satisfecha. El continuó preguntando si ella estaba
de acuerdo en que quienquiera diera un servicio tenía derecho
a especificar la fecha de pago. Ella se mostró de acuerdo.
"Mi factura para esta visita", concluyó Erickson, "deberá
pagarse dentro de 14 meses. Debe venir en persona, viva a
pagar ese día".
Y
lo hizo. Sobrevivió a su 22 cumpleaños porque Erickson había
implantado una sugestión poderosa: ella no podía morir sin
haber satisfecho la deuda el día requerido. Por supuesto,
habiendo sobrevivido los 22, no había razón para morir y continuó
viviendo hasta hoy día.
Pero
nos hemos olvidado un poco de la historia. Cuando estaba todavía
estudiando, se casó por primera vez a la edad de 23 años.
Fue un error. El aislamiento de sus primeros años y el posterior
impuesto por sus discapacidades físicas y por el ataque de
polio, le dejaron pocas oportunidades para madurar sus relaciones
(durante el tiempo en que permaneció inmóvil había desarrollado
un talento especial para mendigar favores que le valió el
nombre de Miltón el Pesado) No obstante hizo lo que pudo por
lograr que la relación funcionase, duró 10 años, fruto de
los cuales nacieron 3 niños.
Durante esos 10 años maduró profesionalmente. En 1929 se graduó
como médico en la Universidad de Wisconsin. También obtuvo
un maestre en Artes. En los 6 años que siguieron ocupó un
puesto médico-siquíatra en los hospitales estatales de Colorado,
Rhode Island, Worcester y Massachusetts. En el último publicó
su primer artículo sobre la hipnosis, pretendía mostrar que
se trataba de una técnica segura y útil. Rechazó la opinión
corriente de que la hipnosis era una manera de inhibir el
cortex que se mostraba más o menos dormido durante el trance.
Al
contrario, razonó Erickson, el estado del cortex durante el
trance es de una intensa concentración. Estaba descubriendo
que mientras hablaba con pacientes se autohipnotizaba, lo
que le permitía concentrarse en ellos y sus problemas con
una intensidad penetrante que le aislaba de todo lo demás.
En
1934 terminó sus relaciones con el Hospital Estatal de Worcester
y al tiempo se divorciaba. Se le dio la custodia de sus tres
hijos y se enfrentaba a su educación mientras se manejaba
como director de Investigación Psiquiátrica en el Hospital
General del contado de Wayne en Eloise, Michigan, cerca de
Detroit. Ese mismo año conoció y se casó con Elizabeth Moore,
que fue madre de sus tres hijos y de otros cinco más, mientras
le ayudaba como investigadora y archivera.
Erickson permaneció en Eloise, Michigan durante 14 años. En
esos años Estados Unidos, participó en la Segunda Guerra Mundial.
Se le pidió asistencia a través de estudios, en colaboración
con Margaret Mead, sobre el carácter japonés y la efectividad
de la propaganda nazi (ya en 1940 había asistido a Mead en
su estudio del trance espontáneo inducido en los bailarines
del Bali). Los estudios de guerra todavía son considerados
clasificados por el gobierno y continúan sin publicar, si
bien las razones no parecen de peso.
También prestó servicios voluntarios entrevistando reclutas,
penetrando con intuición en sus motivaciones, miedos y perspectivas,
lo que le ayudarían en su futuro desarrollo como analista
de la mente humana y la psique. Después de la guerra, en 1948,
se trasladó a Phoenix Arizona, con la esperanza de que el
tiempo seco y templado le aliviaría los dolores musculares
y los mareos que causaba, o al menos empeoraba el tiempo frió
de Michigan. Tras un año como director clínico en el Hospital
Estatal de Arizona, se resignó a la práctica privada en Phoenix.
Fue entonces cuando comenzó su periodo más productivo. Aunque
retirado durante un tiempo a causa de un segundo ataque de
polio, en 1952 se introdujo en un programa de popularización
de la hipnosis, junto a conocidos doctores y dentistas, diversos
estudiosos de la mente que pretendían extender las aplicaciones
de la hipnosis y formar un organismo a nivel nacional para
asegurar los esfuerzos iniciados.
Muchos
contactos fructíferos se introdujeron durante esta intensiva
fase de su vida. Aldous Huxlex, que ganaba entonces prominencia
como pionero en el estudio de los estados alterados de la
mente, incluyendo aquellos inducidos por hipnosis, trabajó
muy de cerca con Erickson en varios experimentos y planearon
unir sus esfuerzos en la elaboración de un libro que los reuniera.
Desgraciadamente las notas y los datos manuscritos se perdieron
en un incendió que destruyo la casa que Huxley tenía en California.
No obstante Erickson reconstruyó, principalmente de memoria
uno de los capítulos que recogía una de las sesiones con Huxley.
La distorsión del tiempo experimentada por el sujeto hipnotizado
se convirtió en uno de los tópicos que interesaron a Erickson.
Dr. Linn Cooper cooperó con él y juntos publicaron dos ediciones,
en 1954 y 1959, (está revisada y aumentada) de su libro "Time
Distortion in Hypnosis"(1), que todavía se considera
una autoridad en el tema.
En 1957 había suficientes profesionales de la salud que se
servían de la hipnosis en sus consultas, lo que le permitió
fundar la American Society of Clinical Hypnosis (2),
de la que fue presidente durante dos años y editor de su periódico
profesional durante la primera década de su publicación.
Su
energía y la diversidad de sus intereses parecían no tener
límites. Equipos de atletas profesionales le consultaban sobre
la manera de mejorar el rendimiento de los jugadores y las
agencias federales sobre investigaciones psicológicas en las
causas de accidentes de avión. Desarrolló técnicas innovadoras
de inducción, entre otras, la gesticulación, el doble lazo
(por ejemplo llevar al sujeto a afirmar y negar al tiempo).
Sus colegas y otros terapeutas expresaron su confusión sobre
la forma en que Erickson extraía sus resultados. Parecía no
existir un método o procedimiento definitivo que seguir, podía
saltar de uno a otro, a menudo en plena sesión de trabajo
con un paciente. Él respondía con una mueca "confusión", exactamente
eso es lo que es, "Mi Técnica Confusa".
Aunque le resultaba difícil expresarlo de forma concisa, lo
que extrajo de sus propias experiencias de vértigo y desorientación
eran caminos para lograr que la confusión fuera un aliado
y no un obstáculo. Utilizó las perspectivas inusuales que
había adquirido durante su vida y su intelecto priviligiado,
para confundir y desarmar las rigideces y los hábitos mentales
de sus pacientes. De ese modo activó su hasta entonces sumergida
creatividad, comenzando el trabajo de reorientación y sanación.
Erickson era, no obstante, perfectamente capaz de establecer
la formación de sus formas más convencionales de inducción
y en 1961 co-publicó junto a los doctores Symour Hershman
e Irving Specter (dentista) un libro de texto sobre inducción
médica y dental. Entonces pasó la mayor parte de sus papeles
a Jay Haley quien desde entonces editó y publicó "Advanced
Techniques of Hypnosis and Therapy" (3); "Uncommon
Therapy" (4), que trataba con los aspectos más personales
del trabajo de Erickson con personas perturbadas, parejas
y familias. El primero de los volúmenes cayo en 1972 en manos
de Ernest L. Rossi, un joven y brillante psicoanalista de
New York, que ya había publicado un libro sobre sueños y crecimiento
de la personalidad, sin ninguna referencia o conocimiento
de la hipnosis. De ese modo los contenidos del libro de Haley
se le aparecieron como una revelación. Se dirigió a Phoenix
para encontrarse con Erickson personalmente y adoptarle como
maestro.
Rossi,
el autor del impactante "Psicobiología de la curación mente-cuerpo",
se convirtió en el principal colaborador de Erickson en los
últimos 8 años de su vida. Ya dependía de una silla de ruedas,
la primera vez que Rossi le visitó en 1972, y así siguió hasta
su muerte en 1980. Rossi todavía trabaja sobre los papeles,
memorias inconclusas y conversaciones grabadas con Erickson.
De este material se extrae permanentemente el pensamiento,
metodología y logros de una personalidad que dio todo de si
para el beneficio y la curación de otros.
Los pensamientos y enseñanzas de Milton Erickson están todavía
creando a través de la mente y manos de aquellos que han aprendido
y aprenden de él.
Aunque no era creyente y mas bien un escéptico sobre la mística,
un tiempo antes de su muerte experimentó una disociación completa
de su mente, cuerpo y conexiones sensoriales. Le contó a Rossi
esta experiencia, que dijo era agradable y Rossi dedujo que
se trataba de algo parecido al samadhi, en el que el cuerpo
ignora todo estímulo mientras la mente permanece alerta y
consciente. Esto, también, podía ser autoinducido hipnóticamente.
Reimpreso
con el permiso de "The Journal of Hipnotism".
1
"Distorsión del Tiempo en Hipnosis"
2 "Sociedad Americana de Hipnosis Clínica
3
"Técnicas Avanzadas de Hipnosis y Terapia, 1967"
4 "Terapia Poco Común, 1973"
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